Despeté con la adrenalina de otros dias en un cuarto
de hotel junto a un par de botellas de ginebra y otra
de brandi que ya estaba vacia, pero no había rastro de
la mujer con quien me dormí la noche anterior, de ella
sólo quedaban las huellas de sus labios en mi camisa,
sus zapatillas bajo la cama y un post-it en el espejo
que me decía: -Te Amo!!! pero no puedo continuar.
Eran las 4:38, el amanecer se veía lejos del cielo,
el mundo que concía hasta ahora se colapso sobre mi,
la cabeza me daba vueltas, se me encogio el estomago,
corri a la ventana para buscarla, le grite desde
aquel tercer piso todo mi amor, le suplique con la
esperanza de que volviera, que des-empacara, se
instalara y comenzaramos de nuevo, pero eso no paso
y me dispuse a secar lagrimas, hice una hoguera de
cartas, me bebi las botellas, me fume los puros de
vainilla que me regalo esa semana, destrui las fotos
pero no consegui olvidarla.
Seguia en mi memoria, estaba dentro de mi corazón, mi
cuerpo aún la sentia, su perfume impregnaba cada rincon,
me sumergi en su recuerdo, sali a caminar bajo la madrugada
sin rumbo, recorrí la ciudad para volver a cada uno de
los lugares que frecuentamos y cuando el amanecer me
encontro estaba en el hobbi del hotel, evite el elevador
para subír por las escaleras, no quieria llegar a la
habitación, sabia que ahí no me esperaba nadie, que me
hayaría solo, me detuve en el descanzo y pensé que era
un buen momeno para reconstruir esperanzas, dibujar
ilusiones y abandonar esé hotel, esta rutina...esta vida!
Victor Aguilar.

